Más que mil palabras

Más que mil palabras

Máster en Periodismo de Televisión de la Cámara de Comercio de Sevilla

Cuesta mucho calcular el precio de una imagen. Probablemente, el valor de la imagen de un niño ahogado en una orilla, de su entierro, de los refugiados sirios aguardando un futuro en las estaciones de trenes de Hungría o recorriendo las vías de la frontera no tengan precio, pero pueden provocar la indignación de todo un continente y una marea social de acogida a los refugiados de una guerra. La imagen de una cámara poniendo la zancadilla a un padre que corre con su hijo tampoco puede cuantificarse, pero puede provocar una cadena de reacciones similar, además del despido de una trabajadora ante el estupor de medio mundo. A nadie se le olvidan las imágenes de la Plaza de la Liberación de El Cairo, del Sáhara Occidental, del fallo de la central nuclear de Fukushima o del tsunami de Indonesia. Son imágenes en negativo, pero lo mismo sucede con una imagen en positivo, aunque sí que resulte más fácil cuantificar el precio de una selección levantando la Copa del Mundo o la de un político en un prime time en función de la publicidad que quiera acompañarle y de los millones de espectadores que quieran verla.
Todo es imagen. Sobre estos acontecimientos, puedes levantar una marea de letras negras sobre fondo blanco, pero creemos lo que vemos, y lo que vemos es lo que nos mueve por dentro y nos provoca la reflexión. Hoy en día, cualquiera no tiene ya una cámara de fotos en el móvil con la que documentar cualquier hecho. La revolución tecnológica, la llegada del video de calidad al móvil, el posicionamiento de youtube como herramienta que nutre a webs y redes sociales, no hacen sino obligarnos a recorrer su camino a velocidad de vértigo. Hoy en día, las webs de los periódicos se afanan por introducir el vídeo en sus webs como herramienta de interés y fidelización de su público, que además se empeña en mandar contenidos con el afán de que se publiquen y lleguen a la mayoría. Y eso sucede en la prensa, a la radio y a la televisión.
Hablar de información en imágenes es hablar de televisión. Hablar de televisión es hacerlo del medio que mejor resiste la crisis de la credibilidad y de la crisis económica. No sólo mantiene su público, sino que además, sostiene sus ingresos por publicidad y paga buenos salarios. Es hablar del medio que retransmitió al mundo en directo el 11-S modificando nuestros hábitos de consumo, pero también, del más consultado y el que tiene una mayor influencia. Hablar de televisión es hablar del medio que llega a más gente.
La televisión tiene un lenguaje propio. La televisión se mueve por sus propios códigos, tiene un canal propio que se sostiene en la nueva era digital y una forma diferente de expresión. Dedicarse a la televisión implica recorrer un camino diferente al del resto de los profesionales del periodismo. En un futuro muy cercano, cualquier periodista tendrá que saber manejarse en diferentes formatos. Tendrá que saber escribrir una noticia, tendrá que saber hacer fotos, tendrá que entender de redes sociales, tendrá que locutar o manejarse en una tertulia. Pero lo que cada día parece más evidente es que todos estaremos de una forma u otra condenados a hablar el lenguaje audiovisual independientemente del camino que queramos recorrer. Y todos esos caminos confluyen en la imagen.
Este proyecto educativo que te presentamos tiene dos objetivos fundamentales. El primero es el de enseñarte un lenguaje propio con el que expresarte de una manera profesional para sacar el máximo rendimiento a la imagen para adaptarla de forma específica a ese mundo que avanza hacia el 3D. Es enseñarte la manera de que tu mensaje llegue a la mayor cantidad de gente posible poniendo de relieve lo que dices y cómo lo dices, lo que cuentas y lo que enseñas a través de imágenes. El segundo es adelantarnos al futuro para posicionar ese idioma como una herramienta de esta profesión que no se destruye, sino que se transforma.
Una imagen vale más que mil palabras. Cuatro segundos, un plano de televisión, no tienen precio. Aprende a aprovecharlos.

 

Fran Roales

Director académico del Máster en Periodismo de Televisión

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