¿ESPECTÁCULO ó INFORMACIÓN?

¿ESPECTÁCULO ó INFORMACIÓN?

El periodismo siempre estuvo tentado de abandonar su esencia y convertirse al espectáculo. A veces lo hizo y se entregó al brillo fugaz de lo anecdótico. Se dejó seducir por el celofán y el envoltorio; pero pasado el tiempo de calentura volvió a sus raíces. Y así una y otra vez a lo largo de los años.

Dicho así parecería que se está en contra de cualquier avance en esta vieja profesión. Y no es así. El periodismo no debe quedarse en los fríos datos ó en la estricta respuesta a los qué, dónde y cuándo. Debe ser atractivo, ameno, enganchar… Si me apuran diría que la información debe arreglarse, acicalarse, prepararse para gustar. La noticias deben saber llegar al público, pero nunca convertirse en espectáculo.

De esa dualidad (información ó espectáculo) hablamos el pasado miércoles 19 de octubre en la Cámara de Sevilla, ante un público donde predominaban jóvenes periodistas aún en formación, pero donde también había personas que nada tienen que ver con este oficio, pero que lo siguen y les preocupa. A todos ellos quisimos explicarle que los dos términos hay que saber conjugarlos porque no necesariamente deben estar en las antípodas. Hay una línea que los separa, una delgada linea que el profesional debe saber encontrar.
 

 

Asistimos a tiempos de cambio en los medios de comunicación. En gran parte esta crisis se ha precipitado a causa de las redes sociales. Ellas están transformando el periodismo. Los más jóvenes se preguntan insistentemente si para bien o para mal, cuando en realidad estos cambios no solo podemos analizarlos desde un simple punto de vista maniqueo. Tiene sus pros y sus contras, y posiblemente los primeros sean más que los segundos, aunque los segundos encandilen más que los primeros.
 

Analizamos con los presentes en la charla-coloquio cuatro casos que han copado la actualidad del deporte en las últimas semanas. Cuatro temas que podrían analizarse en función de si la consideramos información ó puro espectáculo: el caso Piqué, el caso Cuellar, el video sexual de los jugadores del Eibar y la presenta relaciòn sentimental entre Cristiano Ronaldo y Desiré Cordero.


La famosa camiseta de Piqué sin la bandera de España es el típico caso de una rumor que se extiende como una plaga, y corre tanto que adelanta por la izquierda al periodismo. Twitter lanzó la polémica, nadie comprobó nada y un puñado de medios entró a saco, supuestamente para dar respuesta a una demanda creciente (y fugaz). Cuando se dieron explicaciones era demasiado tarde; el final estaba escrito (“no dejes que la realidad te estropee una buen historia”). A todo esto, se disputaba un importante partido de fútbol para clasificarse para un mundial; partido que posiblemente nadie recordará su resultado, sino como “aquel de la camiseta de Piqué”.
 

Lo del video sexual de los jugadores del Eibar hay que situarlo en su lugar exacto: la única noticia es que hay una denuncia contra ellos y el tema está en los juzgados. Habrá juicio y sentencia. Lo demás es morbo y espectáculo.
 

El tema de la nueva novia de CR7 es puro morbo. Llevarlo a la información deportiva es un triple salto mortal, tan extraño como meter la información parlamentaria en el “Sálvame de Luxe”.
 

Con el caso Cuellar soy más benevolente. Fue un error, quizás grave, pero poco más. El periodista tenía unas imágenes del jugador del Sporting saliendo del autobús del equipo e “interpretó” que estaba encarado con el público. Después se demostró que solo miraba lo que ocurría en el lugar. El periodista no pudo confirmar porque hubiese sido en vano. Y se equivocó. El periodismo está repleto de errores, que hay que saber reconocer.

Al periodismo deportivo le cerraron las puertas de muchos sitios y se reconvirtió. Antes, clubes y periodistas se necesitaban, hasta que un día éstos descubrieron que también ocuparían la otra parcela y crearon sus medios de comunicación, restringieron las entrevistas, el acceso a los entrenamientos, imposibilitaron ciertas primicias. Y como respuesta el periodismo deportivo se basó más en la opinión que en la información. Por esos territorios andamos todavía.

Cuando no te permiten acceder a la fuentes, se buscan otras. Y en plena crisis aparecieron las redes sociales para darle a los periodistas alguna línea de información. Si no hay entrevista se consuela con un tuit, un video familiar subido a facebook ó una opinión deslizada por la red. En esas estamos en el “nuevo periodismo”, que a veces busca más lo hueco pero impactante, que lo importante y trascendente.
 

Los jóvenes periodistas se preguntan si este viejo oficio tiene futuro. La respuesta es un SI rotundo y en mayúsculas. Al final siempre triunfa la información, la noticia veraz y contrastada, el análisis certero y riguroso. Es verdad que a veces nos entretenemos en lo accesorio y nos dejamos encandilar por la luminarias, pero siempre volvemos a lo que nos otorga confianza. Seguramente a eso es a lo que llamamos los periodistas “credibilidad”.
 

El profesor José Luis Rojas, un inquieto investigador y estudioso de las nuevas tendencias, ha dejado escrita una frase con la que me siento identificado y que deberían analizar las nuevas promociones de periodistas: “La labor de los periodistas y de los medios de comunicación se ha distorsionado. La información parece quedar relegada por la necesidad de generar visitas, seguidores y tráfico en los medios”
 

Y es que un clic de twitter no puede ser más importante que una noticia.
 

Paco Gamero
Director académico del Máster en Periodismo Deportivo

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