El debate como medio para el aprendizaje y el desarrollo personal

El debate como medio para el aprendizaje y el desarrollo personal

Club de Debate Cámara de Comercio de Sevilla

 

 

 

 

 

Discutir o intercambiar opiniones son situaciones habituales de nuestra vida cotidiana a través de las cuáles  expresamos y confrontamos nuestras creencias y puntos de vista. Lo hacemos de manera natural e informal,  con más o menos acierto a la hora de exponer nuestras ideas  y con más o menos éxito en el objetivo de convencer a la otra parte o terceros y modificar su opinión.

Estas situaciones cotidianas de debate,  que se pueden dar en una sobremesa o en la barra de un bar con amigos o familiares, también son habituales, pero con mayor trascendencia, en el ámbito laboral y empresarial (no necesariamente político) cuando, por ejemplo, estudiamos soluciones a un problema complejo, nos vemos inmersos en un conflicto o se deben tomar decisiones.

De este modo, ser capaz de exponer con claridad nuestras ideas, argumentar, rebatir eficazmente las propuestas del oponente o colega y  convencer a terceros de que nuestro punto de vista es el acertado, se convierte en una habilidad o competencia muy valorada en el ámbito profesional.

Entre estos dos escenarios (la barra del bar y la sala de reuniones) existe un tercer espacio para el debate: el académico y los clubs de debate. Aquí el debate se articula como vehículo para el aprendizaje y el desarrollo personal de los que lo practican. En un contexto formal, pero a la vez lúdico (en el sentido de juego-competición) los alumnos que aprenden a través de la metodología del debate tienen ocasión de desarrollar muchas competencias y capacidades  personales que hoy día son muy valoradas en las organizaciones. El debate como estrategia de enseñanza-aprendizaje en el ámbito académico ha dado lugar posteriormente a la creación de los clubes de debates en los que la discusión y el intercambio de ideas se desarrollan desde un contexto más competitivo, pero sin dejar su faceta lúdica, didáctica y pedagógica.

Sin ánimo de ser exhaustivos, ahí van algunos de los beneficios que para nuestra salud competencial (desarrollo de capacidades y competencias) nos ofrece la formación y participación en debates:

Indagación: para exponer argumentos debemos comprender los temas sobre los que debatimos y para ello debemos desarrollar la habilidad de búsqueda eficiente de información para documentar las intervenciones.

Análisis: Consiste en nuestra habilidad par estudiar metódicamente problemas complejos, descomponiéndolos en sus elementos básicos, distinguiendo lo importante de lo anecdótico. También supone establecer las relaciones entre estos elementos significativos, de manera que permite interpretar el problema y presentarlo de forma clara y ordenada para facilitar la toma de decisiones y la resolución de problemas complejos.

Síntesis: Es complementaria a la capacidad de análisis, y es fundamental a la hora de elaborar un mensaje que integre los elementos de un problema complejo.

Comunicación persuasiva: como la capacidad de convencer o en un auditorio a través de la comunicación. Supone el manejo adecuado y eficiente de recursos nuestros verbales y no verbales en la transmisión de nuestras ideas.

Escucha Activa: Ser un buen comunicador implica antes que nada saber escuchar y entender correctamente a nuestro interlocutor. Atender al mensaje, leer entre líneas e interpretar adecuadamente los signos no verbales de la otra parte son habilidades imprescindibles para debatir y contra argumentar.

Empatía: En los campeonatos de debate, los equipos deben defender a veces posiciones (las que les toque en suerte) que no coinciden con sus creencias. Eso implica realizar el ejercicio de tener que ponerse en un lugar en el que no nos sentimos cómodos y tener que entender cómo se piensa y cómo se siente para poder defender con convicción ese punto de vista.

Control emocional: Los debates son situaciones muy estimulantes para las emociones. Saber controlarlas y modularlas es una habilidad básica para conseguir buenos resultados en muchos ámbitos de la vida, y los debates nos ofrecen una buena ocasión para ponernos a prueba y desarrollar estas capacidades.

Gestión del Estrés: Una características de los torneos de debate es que los equipos trabajan bajo presión de tiempo. De este modo nos acostumbramos a pensar con frialdad para decidir y actuar bajo la presión del tiempo.

Gestión del Tiempo: Para preparar un debate no se dispone de todo el tiempo que queramos, y las intervenciones de los oradores están limitadas también a una duración, por lo que debemos aprender a pensar, decidir y actuar contando con limitación del tiempo.

Confianza en uno mismo: formar parte de un equipo de debate nos ayuda a mejorar nuestra autoconfianza porque nos exponemos y asumimos retos alcanzables, superamos nuestros límites, aprendemos a ganar y a perder o sentimos el apoyo de nuestro equipo.

Trabajo en Equipo: Los torneos de debate se realizan entre equipos contrincantes. Ganar un debate es fruto del trabajo adecuadamente dirigido y coordinado de todos los miembros del equipo en el que cada uno debe desempeñar adecuadamente su papel para un alto rendimiento del grupo.

Flexibilidad: Saber adaptarnos a situaciones inesperadas e improvisar es una habilidad elemental para resolver muchos problemas y los debates nos ofrecen la ocasión de entrenarla.

Éstas son algunas de las mejoras que podemos obtener con la participación en torneos de debate. Otras son las que tienen que ver con habilidades de liderazgo, resolución de conflictos, orientación a resultados o resolución de problemas por citar algunas más.

De todas formas si hay algo que veo en la participación en debates es que es una experiencia altamente motivadora que nos obliga a sacar lo mejor de nosotros mismos.

¿Te animas?

 

Mario Muñoz

Responsable del Programa Emprésate 360º en EUSA

 @MarioMSainz

 

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