Contemos historias

Contemos historias

Máster en Periodismo de Televisión - Cámara de Comercio de Sevilla-

¿Qué es la vida, sino una sucesión de historias? Y, ¿qué es el periodismo, sino un grupo de personas que intentan explicar esa vida contándole a los demás esas historias?. Tan simple y tan complicado. Hacer periodismo es relatar lo que ocurre, coger el bisturí y desgranar la realidad, adaptarla al lenguaje periodístico y hacer que el resto del mundo entienda y sienta lo que está pasando en cada momento. Cada periodista intenta hacerlo a su manera, y, claro, no es lo mismo contar una historia en 2015 que haberlo hecho en los años 60, a principios de siglo o antes de que naciera Gutenberg. Como no es lo mismo hacerlo en un periódico, una web, un programa de radio, en una noticia de televisión o en un documental. Los formatos y medios requieren un lenguaje específico, aunque la esencia de la historia, su alma, siempre será la misma. En el talento del periodista estará el captarla y saber transmitirla, darle forma y pulirla en función del medio que utilizamos para contarla.

 

Sobra decir que el audiovisual reina en la comunicación. Pensamos en imágenes, no hay vuelta atrás. La tecnología no da respiro y el apantallamiento del mundo es un camino sin retorno que ya no entiende de edades. Hoy no se puede hacer periodismo sin pasar por el filtro audiovisual. Hoy no se puede concebir a un profesional de la comunicación que no maneje el lenguaje de los sonidos y las imágenes, sus herramientas y sus códigos. Ya no podemos dividir entre radio, prensa y TV. Los textos piden sonidos e imágenes, todos tenemos cámaras en la mano y nuestro éxito profesional se deberá en gran parte a saber utilizarlas con sentido y olfato periodístico.

 

En este proyecto nos volcaremos en ello. Porque la guerra en Siria no se entiende diciendo que ha habido mil muertos en un día, se explica contando la historia de Amer y su familia, con un plano de su casa en ruinas mientras intentan huir del infierno y un detalle del padre tirando de la mano del hijo, que se resiste. Porque la crisis en Grecia se explica mejor paseando por Atenas con Vassilis, un parado y desahuciado que acude a un reparto de comida en la plaza Monastiraki. Y porque la cura de una enfermedad nos llega mejor a todos si vemos la cara exultante de María mientras abraza a su familia en la puerta del hospital, después de sortear a la muerte durante años. Los datos son importantes, claro. Explicar los contextos, fundamental. La opinión de expertos, clave. Pero nada de eso se instala en el corazón del espectador si no es a través de las historias de la gente corriente, a través de la habilidad del periodista para saber grabar, preguntar y editar con cercanía e implicación, con sentimiento y arte, con humildad y humanidad; en definitiva, con olfato e instinto para explicar el mundo en imágenes.

 

La televisión es tan poderosa que un mal uso de ella puede hacer mucho daño, sí, pero a su vez es tan poderosa que, además de formar, informar y entretener, puede hacer sentir, crear voluntades, mover conciencias y lograr que cada persona entienda mejor qué ocurre, se involucre y construya un mundo mejor. No es idealismo barato, es el poder del audiovisual. Y si lo manejamos con buena intención, como queremos en este máster, podremos sentir que estamos colaborando en algo muy importante. Anímense, peleen por ello. Bienvenidos al apasionante mundo de los contadores de historias.    

 

Luis Márquez

Reportero y docente en el Máster en Periodismo de Televisión 


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